Malí 3, Ségou

Nos instalamos unos días en Ségou en un espacio compartido con los comercios y casas que lo rodean. El parking y patio trasero común de un local de granos, otros de artesanías, un depósito de ladrillos, un hospital y un hotel. Hay además un baño seco y una canilla de la cual servirse agua. Tanto el agua como el baño son compartidos por los comercios y la gente de una casa que también tiene acceso a ese predio.

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Puerta trasera del local de granos que se transformó en nuestra sala de estar

Ibrahim también, o en realidad, se llama Djiguibombó, nombre Dogon del pueblo donde nació. El nombre Ibrahim, en los hechos prácticos es el que usa para relacionarse con quién no es Dogon. Nos cuenta de un fabricante de balafones que vive en Ségou. Se llama Issa Dembelé y después de conocerlo nos invita a un casamiento dónde tocará el djembé con su banda.

Casamiento

Una carpa instalada en la calle, de una casa sale la comida. El evento tiene fiestas separadas para el novio y para la novia. Ésta es la de la novia, por lo tanto hay más que nada mujeres. La del novio fue de mañana y por lo que me dicen, no hay música en vivo. Es más corta. Los casamientos son los jueves o los domingos, hoy es jueves. La banda de Issa come «Babancou«, una especie de papa con aceite y sal. Agua en sachets de plástico, arroz con carne y salsa picante y el infaltable té de menta antes del concierto.

Se puede decir que es la primera escena que filmamos, que empezó el rodaje. La banda de Issa toca como cuatro horas seguidas. El dile también tocó un rato el Dun Dun, los tambores superpuestos.

Hay varios climas durante la ceremonia. Empieza tranquila con la música generando un ambiente relajado. Las presentes se instalan en las sillas. El cantante-orador empieza su trabajo: habla, recita, canta. Luego el micrófono pasa por las manos de algunas de las invitadas. Hay momentos de palabras dulces, sobrevuela como el polvo un aire alegre y esperanzador, pero en otros momentos el discurso se vuelve más serio y hasta preocupante. Los gestos de las caras que escuchan cambian poco a poco de la sonrisa al ceño fruncido.

Luego vuelve la alegría, todas de pie bailando en ronda, trencito y libre. En otro momento, vienen unos hombres y cosen un telar supongo que como regalo. Más tarde, uno de los tocadores de djembé se pasea por el predio, tocando fuerte y rápido. Aparecen las ofrendas de dinero, el cantante recolecta y se lo da a la novia. Después las invitadas se acercan bailando a la novia y le regalan billetes. Al siguiente baile, la novia encabeza una fila danzante y vuelve a repartir el dinero entre las presentes, los músicos, los bailarines, y los niños que están trabajando. Uno por ejemplo, le sirve el té de menta a los músicos mientras que otra niña aparece con un balde lleno de huevos duros también para la banda. Todo se va intercalando: bailes, regalos, descansos, risas, advertencias, abrazos, besos y palabras.

Entrevistando a Issa

Al otro día fuimos a la casa de Issa a pasar el día para entrevistarlo y ver cómo trabaja. Nos habla de la historia del balafón, instrumento del cual no conoce exactamente su origen pero sí que pertenece a su etnia, los Bobó. Éstos lo inventaron bajo el nombre de «Belepó». Los Bambará lo llamaron «Balani» y los franceses «Balafón».

Cuenta la leyenda que los Bobó recibieron la visita de los Mineangá, que tenían su intrumento llamado «Tamani» e intercambiaron saberes. Ahora todos tocan todo, pero «el sonido del balafón es en lengua Bobó«, dice Issa riéndose. Incluso los balafones de otras etnias tienen otra fabricación, suenan distinto. Menciona varias etnias y cada una tiene tradicionalmente (o tuvo) un instrumento principal. original. Los Bolon el Bolon, los Bambara el Dun Dun Bara, los Bamani el Bara. Algunos de cuerda, otros de percusión. Sobre su música y el balafón, Issa dice: «… todas las láminas cantan, pero eso no da la música. Es necesario que las láminas hagan la paz entre sí, cuando hablan entre sí, es que viene la música»

Visita este blog si te interesa investigar sobre instrumentos del mundo, en él encontrarás los aquí mencionados y más.

Justamente el mantener la paz es una de las funciones de los Griots, una figura social importante en las culturas de esta región. Existen varios tipos de familias Griot, cada una tiene una misión: unos trabajan las pieles de animales para la ropa y accesorios, otros fabrican instrumentos y se encargan de ejecutar la música en las ceremonias, otros tienen una misión diplomática y se dedican a a mantener la paz. Responsabilidades reservadas para los hombres. Las familias Griot se casan entre sí.

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Receso durante la entrevista, todos aprenden

En algún descanso aprovechamos para jugar con los hijos de Issa y los demás niños que aparecen frente a la casa. Un partido de fútbol y unos cantos espontáneos que confirman cómo la música, el sentido del ritmo, está presente en estos pueblos, éstas familias, se aprende de chico y se vive en el día a día. Cada tanto, se escucha en todo el barrio el altavoz de la mezquita cercana.

Cantando por las calles de Ségou

Vida cotidiana en Ségou

Durante una semana permanecimos en la ciudad organizando el viaje por el país Dogon, en los acantilados de Bandiagara. Conversaciones con Ibrahim, llamadas varias a sus contactos en los pueblos. Cálculos de tiempo, dinero y distancias.

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A la izquierda la entrada del estacionamiento donde nos alojamos

En la reja de entrada al estacionamiento un grupo de hombres se junta a tomar té de menta todas las tardes con el cuidador. En nuestra calle hay locales de comida, dos hoteles, tiendas de artesanías y ropa. La buena música suena naturalmente en cada comercio. Un día llevamos la camioneta al mecánico para arreglar el caño de escape una vez más. Esta vez le hacen una soldadura.

El mercado de Ségou está cerca: verduras, legumbres y pan. De noche algún guiso o un pescado frito callejero. Cada tanto un paseo, quizás al borde del río y de paso a la vuelta usar el wifi de un hotel cercano para dar noticias. Los niños en grupos se pasean con latas en la mano pidiendo monedas, a veces entran a pedir al patio. Hay muchos niños pidiendo monedas. En los dos hoteles cercanos hay varios turistas. Todos los febreros se realiza en esta ciudad el Festival sobre el Río Níger, un festival de música y cultura muy importante en África. Ségou es una capital cultural.

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Local de artesanías en Ségou

Personajes

Mucha gente quiere hacer trueque cuando nos ven. Esto funciona mucho allá y supongo que si es con un blanco consideran que pueden obtener un buen cambio. Una tardecita volviendo al estacionamiento se acerca un joven que me dice: «Co kein«. Pienso que me está ofreciendo «cocain«, pero significa en lengua Bambara «¿Cómo estas?» Conversamos un rato e incluso días después intercambiamos algunos objetos.

Una tarde conocimos al Bebe, un vecino de la zona que visita la casa que tenemos a unos metros. Un muchacho alto y flaco. Nos vende música maliense que tiene en su pendrive. Nos aconseja llevar las «noix de cola» (nuez de kola) a la región Dogon. Una semilla amarga, de color rojo, que allí se aprecia mucho ya que saca la sed y llevar esas semillas para dárselas a los veteranos del pueblo es importante para ser bienvenido.

Finalmente nos lanzamos a la carretera una vez más en dirección a Sevaré, a 380 kilómetros, donde nos espera el primo de Ibrahim, nuestro ahora amigo Djibril Kassogué, apodado por nosotros,«el Djibi».

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Cae el sol en la esquina de la casa de Issa Dembelé

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