Ruta del Che 1: Samaipata, Bolivia

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1er parada de la Ruta del Che: Samaipata

Samaipata es una localidad con misterios. Su prehistoria está presente con el Fuerte Samaipata, la piedra tallada más grande del mundo. Un lugar habitado y transitado por chanés, guaraníes, incas, españoles y actualmente la descendencia de todos ellos: bolivianos. En Samaipata viven y uno puede encontrar gente de todos lados del mundo. Hay una suerte de confluencia natural en ese lugar. Turistas varios y gente de otros países que eligieron instalarse allí. Los atractivos paisajísticos son varios y eso explica algo la popularidad de Samaipata, sobre ellos se pueden informar en esta página.

Primer parada en la Ruta del Che, viniendo desde Santa Cruz. La historia de la Guerrilla de Ñancahuazú no está muy presente hoy en día en el pueblo. El 6 de julio de 1967, la guerrilla tomó la ciudad abasteciéndose sobretodo de medicamentos. En el EL DIARIO DEL CHE EN BOLIVIA pueden leer lo sucedido en esa fecha.

Vista del pueblo de Samaipata.
Vista del pueblo de Samaipata.

 

Antes que nada: dato sobre los siete anillos de Santa Cruz

El viaje a Samaipata empieza desde Santa Cruz de la Sierra, ciudad conocida como la ciudad de los “siete anillos”, bastante grande. Es un dato interesante porque estando en Asunción, Paraguay, buscaba en couchsurfing un lugar dónde dormir y surgió Viviana que me propone alojamiento encontrándonos en el centro. Di por sentado que vivía por la zona y le digo que sí. El viaje en bus Asunción – Santa Cruz dura 24 horas por la ruta transchaco. Al final llegué retrasado y Viviana ya estaba en su casa. Resulta que vivía en el mismísimo séptimo anillo, bastante lejos de la terminal y creí que no llegaría nunca. Utilizando la “movilidad” (así se le llama al transporte público en Bolivia) y taxi sumado a las indicaciones de Viviana lo resolví.

Plaza Central de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Plaza Central de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

¿Cómo ir a Samaipata desde Santa Cruz?

Ir antes del mediodía a la Avenida Omar Chávez esquina Solis de Holguín en la zona de La Ramada. Ahí están las movilidades (movilidades se dice en Bolivia, furgoneta, una van) que te llevan a Samaipata. Son cuatro horas por ruta pavimentada entre las montañas cubiertas de vegetación, parada obligada antes de seguir a Vallegrande o la Higuera. No estoy seguro de que exista algo directo Santa Cruz – Vallegrande, eso sería un viaje de unas ocho horas, un poco largo. Funciona además como lugar de descanso para la gente de Santa Cruz. Justamente, Samaipata significa en quechua, “descanso en las alturas”.

El pueblo

En Samaipata se encuentra uno con gente viajera de muchas nacionalidades. Eso está bueno a primera vista pero por otro lado, en mi caso, me cansó un poco tanto extranjero, sentía que me faltaba conexión con el lugar mismo, o lo que yo creía que significara eso. Más adelante en el viaje, me dicen que muchos extranjeros pusieron su negocio allí y cuando eso empieza abundar el pueblo pierde un poco su “identidad original”.

La “movilidad” te puede dejar cerca de la plaza o en la calle del museo. Hospedajes varios, comidas caseras también. Encuentro un hostel por la callecita de los mototaxi, cerca del mercado. Un camino que sale del pueblo hacia la montaña, hostel Jaguar Azul. Una gran cocina da la oportunidad de comer y compartir con otros viajeros, un lugar para fogón.

Vista desde Jaguar Azul Hostel en Samaipata, Bolivia.
Vista desde Jaguar Azul Hostel en Samaipata, Bolivia.

El Fuerte Samaipata y el Ojo de la Madre

Estoy en la zona común del hospedaje. Un fuego delante de mí, ardiendo. Más gente sentada alrededor del fuego, más noche alrededor de la gente. Un inglés guitarreaba de a ratos. Dan, 40 y tantos años, hacía 7 se había “fugado” de su Londres natal, aterrizó casi por casualidad (o así lo cuenta él) en Bolivia y se instaló en Samaipata donde compró una tierra y descubrió, desde la misma, lo que él me decía la “mayor obra de arte en el mundo”. Yo no estaba seguro si entendía bien de qué me hablaba, me dijo si quería verla. “¿Ahora?”, pregunté. “Si”.

Fuimos a la cocina donde tenía su bolso y sacó las fotos. “El ojo de la madre”. Una montaña que al parecer fue tallada con la figura de una mujer recostada. También me dice de un cordón umbilical que baja desde su vientre cosa que no puedo apreciar mucho. Al lado en otra montaña, la figura de un hombre recostado sobre su hombro. Dan me cuenta que en los solsticios es cuando se aprecian más. Me cuenta también de otras esculturas de similares magnitudes en Inglaterra. Le creo. Parece que es un descubrimiento impresionante, le recomiendo hablar con los arqueólogos del lugar, algo me dice como que ya habló, o está por hacerlo…

Vista desde El Fuerte Samaipata
Vista desde El Fuerte Samaipata

Tal descubrimiento me dejó un poco descolocado. Me empiezo a interesar y descubro la existencia del FUERTE SAMAIPATA. Una piedra tallada en la cima de una montaña: urnas funerarias, animales… “descanso en las alturas”, pienso. Una mujer recostada, un hombre recostado sobre su hombro, cementerio de monarcas, descanso final.

EL FUERTE SAMAIPATA

Durante esos días en Samaipata decido ir a conocer el fuerte, un sitio arqueológico que está a unos diez kilómetros de distancia. Voy caminando, se puede ir en taxi también. Lo complicado son los seis kilómetros en subida. Sol muy fuerte pero un aire limpio y paisaje purificador.

Vista desde camino al Fuerte de Samaipata
Vista desde camino al Fuerte de Samaipata
Ruta al Fuerte de Samaipata
Ruta al Fuerte de Samaipata

La roca tallada (petroglífo) más grande del mundo en la cima de la montaña. En eso pensaba mientras subía y me confirmaba la teoría del OJO DE LA MADRE.  Miro el paisaje e imagino el mapa de Sudamérica tratando de ubicarme. Estoy en la confluencia entre tres grandes geografías del continente: el chaco, la amazonia y los andes. Estepa, selva y montaña, prácticamente en el centro del continente.

El llamado sector ceremonial tiene diversas figuras de animales además de dos hileras ondulantes que al correr el agua por ellas dan la sensación de ser serpientes que se deslizan por la roca. Por otro lado está el lugar con las casas, ya deterioradas y sin techos a dos aguas de paja. Por último el espacio abierto común con un galpón para guardar alimentos, hoy también sin techo.

Lo que se conoce es que al principio fue utilizado por los Chanés quienes probablemente comenzaron las esculturas entre el 800 y 1450 d.c. Ya para ese momento, los Guaraníes Chiriguanos lo usaban como lugar de paso. Después llegó el Imperio Inca que agregó sus muros en piedra y las casas. Hasta aquí llegó ese imperio, que no pudo seguir a través el CHACO hacia el sur-sureste por la presencia de los guaraníes que les hicieron resistencia. Cien años más tarde, los españoles tomaron el lugar y lo usaron como puesto de vigilancia de la ruta Asunción (Paraguay) – Lima (Perú).

Podés visitar el FACEBOOK DEL MUSEO DE SAMAIPATA para saber más.

Recomiendo este artículo sobre el Fuerte.

VIDEO FUERTE SAMAIPATA

EL OJO DE LA MADRE

El Ojo de la Madre y el fuerte Samaipata desde la casa de Dan.
El Ojo de la Madre y el fuerte Samaipata desde la casa de Dan.

Por momentos es difícil de ver y hasta de creer, pero no podemos olvidar que antes las cosas eran distintas. La talla en piedra era quizás una actividad constante. Las obras mayas e incas, Machu Pichu, las pirámides de Egipto, son todas obras colosales en piedra y acá tan solo hablamos de tallar una figura que quizás con el tiempo y la erosión ya no se ve tan claro, ¿pero por qué no?

Fui hasta lo de Dan para apreciar la obra.

Podés entrar al facebook del Ojo de la Madre y al del Museo de Samaipata

VIDEO YENDO A CASA DE DAN

LAS CUEVAS DE SAMAIPATA

Es un sitio turístico de belleza natural. Una viajera española me dice para compartir transporte para algún lado. Fuimos a la plaza de Samaipata y lo más barato en taxi era ir a LAS CUEVAS. De camino, levantamos una pareja de irlandeses. Más barato aún.

El parque de las cuevas está a unos 20 min de Samaipata, es de lo más cercano. Hay que pagar una entrada casi simbólica. Un camino de media hora y tres cascadas. Cada una más alta que la anterior. Es un buen paseo para un día caluroso. Belleza de la naturaleza que disfrutan los cruceños.

Carretera Antigua a Cochabamba KM 100Samaipata, Bolivia

Ruta del Che 2: VALLEGRANDE Y LA HIGUERA

 

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