Agua Grande

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Yguazú

Un poco antes de salir de viaje me tiraron unas cartas de tarot y salió esta: el Pendurado. Como ven, es un hombre colgado de los pies a un árbol. Como la tarotista no sabía mucho buscamos en internet su interpretación. El pendurado debía ser alguien que se acostumbre a vivir colgado, pies arriba. Eso es lo que me recomendaban. Debía acostumbrarme a no tener suelo firme, a estar siempre dispuesto a reinventarse, a cambiar. Como las hojas de los árboles, siempre dispuesto a ser descolgado y empezar de nuevo.

Así vivía yo en esa época. De prestado, de casa en casa, mudándome cinco veces en tres meses.

Pensaba en las cataratas, en el agua vertical, y lo relacionaba con la imagen del pendurado.

Tenía que ir a verlas. Quince horas de recorrido desde Gualeguaychú hasta Puerto Iguazú. La tierra se va poniendo cada vez más roja…

Ahí estamos en el ómnibus que me llevará al parque de las cataratas.

Y ahí en el sendero verde, primera parte de la expedición.

La verdad que la presencia humana ahuyentaba las aves, y había que concentrarse mucho para oirlas… además del helicóptero..

Ahora estamos en el tren que nos llevará a la famosa garganta del diablo. La caída más profunda de todas, allá en el fondo de la garganta, vive la serpiente que con su furia creó las cataratas, según el mito, que ya les contaré más adelante.

Como ven mucha gente, es que justo eran la vacaciones de invierno.

Ahí ya estamos nuevamente caminando y acercándonos a la gran fosa…. se puede ver como salpica el agua allá lejos….

Y poco  a poco, haciéndonos paso entre la gente…. ahora si….la garganta del diablo….

musica e imagenes….

el tren que vuelve sin mi….

una mariposa abre sus alas… y otro bicho se camufla….

ahí está la liana de la que cuelga el pendurado…

Cuenta un mito guaraní sobre el origen de las cataratas que se creía que en el río Iguazú vivía una serpiente a la cual todos los años se le ofrendaba una muchacha. Para ese rito, silencioso y triste, se invitaban a las comunidades vecinas a participar. Una vez un cacique llamado Tarobá se enamora de Naipí, la chica que sería sacrificada y ella también de él, o simplemente era su salvación. Ambos huyeron en la noche, navegando por el río a contracorriente. La serpiente entonces, en las profundidades del tranquilo río iguazú  se retorció de furia abriendo la grieta en la tierra. Así se formaron las cataratas, por las cuales cayeron Naipí y Tarobá. La serpiente además, se encargó de separarlos también después de muertos transformando a Tarobá en un árbol sobre las cataratas y a Naipi´en una roca debajo a la que le cae el agua eternamente. También se dice que el agua simboliza el cabello de Naipí. La serpiente vigila desde el fondo de la garganta del diablo que no se vuelvan a juntar, pero a veces, ellos logran unirse a través del arcoíris que se forma.

no se que tantas modificaciones pudo tener este mito con el tiempo, pero parece que la idea de  la muchacha que por joven y bella está condenada a la desgracia, el joven jefe corajudo que por amor deja y arriesga todo, la fuga nocturna, el destino fatal que los encuentra juntos, el amor imposible, se repiten en muchas historias….

estos son coatíes y monos….un poco atormentados , no se les puede dar de comer

seguimos caminando por el circuito inferior….

y ahora pasaron unos días y estamos del lado brasilero, pienso que seria extraordinario pasar una noche allí, sin luna, contemplando las estrellas. en el pendurado, decía que para el que está colgado, el cielo es el suelo, y las estrellas son pequeñas piedras….pero aca en las cataratas las estrellas se confundirían con las gotas de agua, como si llovieran estrellas….

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